Sobre el Hombre Topo

SOBRE EL HOMBRE TOPO:

Somos un grupo de producción literario e intelectual definido por su obsesión por la crítica cultural, la escritura, el cine, la filosofía y la traducción. Esperamos difundir ideas, textos, traducciones, fragmentos inteligentes de una luz no tan lejana.
Escriben en esta revista: Franco Bordino, Matías Rano, Gustavo Roumec, Tiépolo Fierro Leyton, Juan M. Dardón, Tomás Manuel Fábrega y Xabier Usabiaga.

domingo, 27 de octubre de 2013

Sobre una sonata



Sobre una sonata


Esta vez abro enlaces web,
Toda la nieve de calles pintadas a gas ya no existe.
Esta vez chupo la existencia de
Una bolsa de té, su dulce amargor.
........................................Lo prístino.
Arrullando besos,
Entre mis manos y mi vista saturada de oro y nostalgia.
Es así, lo que produce una imagen de uno ochenta al cuadrado,
Inocencia y provocación,
Esta vez seré laureles que se enroscan en labios y no épocas.
...................................Transmutación.

Pasearé entonces con dinosaurios,
Jugaré a las muñecas y esconderé sus fósiles bajo la arena.
Habrán miles de espejos, y bálsamos y…
Cerraré la tapa de 88 mundos que absorben y reflejan
La no fragante oscuridad.
Silbará el aire, loco.
.................................. Las pisadas sueñan.


TIÉPOLO FIERRO LEYTON

Hechos aislados



Hechos aislados

Se dice que en la costa caribe colombiana existe un pájaro al que se conoce con el nombre de “carrao”. Aunque esta ave habita en casi toda Latinoamérica, el carrao de la costa norte colombiana es especial. Los mayores y los lugareños hablan de que en épocas de sequía, cuando no encuentra alimento, el carrao posa su cuello en las horquetas de las ramas de cualquier árbol, el que más cerca esté. Y así deja caer su cuerpo hacia el vacío, ahorcándose en teoría. Ese verano parecía jamás terminarse y se preludiaba un suicidio colectivo de pájaros en la finca de Soledad Enríquez, allá en la costa lejana pero lejos del mar, entre los límites del desierto y la sabana.

A mil seiscientos kilómetros de allí, Juan Antonio Jiménez, mientras caminaba por la calle al albor de la madrugada, se detiene a pensar en lo que había hecho la noche anterior cuando llegó del trabajo y entró a su apartamento situado en las afueras de la ciudad. A su alrededor (había caminado por horas) vagaban ahora sirenas de autoridad sin rumbo. Miraba que al revólver sólo le quedaba una bala de las seis que por lo general suele tener siempre. Esa noche de ayer había errado un tiro que destrozó un jarrón con la efigie de un emperador nipón o chino, pero era seguro de que había vengado la traición de su mujer con su hermano. Así como Juan Antonio se había detenido a pensar, los carraos de la finca de Soledad Enríquez hacían los preparativos para el suicidio colectivo de la madrugada puesto que la sequía había llegado a un punto crítico, ellos no encontrarían alimento entre los árboles secos y marchitos.

El sol ya había comenzado a mostrarse y como hecho aislado, Soledad Enríquez se levantó de la cama para dirigirse al patio de la casa y regar como de costumbre los orines de su bacinica en la tierra seca. Cuando alzó la vista inconscientemente hacia el árbol de mango (sin ningún fruto y casi muerto) que tenía en frente y que se postraba en el centro del patio, vio a unos pájaros hambrientos que parecían conversar entre ellos, pero que de repente posaron su mirada en ella. Seguramente se sintió confundida, llena de curiosidad y estupefacta. Los carraos le clavaban la mirada y la mujer simplemente sostenía una bacinica vacía al tiempo que observaba la escena. Mientras tanto a Juan Antonio Jiménez le quedaba como remedio también hacer ejercicio de observación, pero con un poste de luz al que le faltaba poco para apagarse puesto que el día ya salía de entre las montañas. El hombre entonces suspiró un alea jacta est cuando era seguro que la policía lo estaba buscando por toda la ciudad, todo esto hizo antes de dirigirse al caño conocido como “Arzobispo” y hacer el papel de Marco Antonio y no Julio César.

Cuentan entonces que esa madrugada de mediados de noviembre un estruendo enorme se escuchó en el territorio de los carraos de la costa caribe colombiana. Las lluvias torrenciales habían iniciado y ellos, los pájaros no tendrían ya la necesidad de ahorcarse en los árboles. Cuentan que para celebrar el fin de la sequía estos se abalanzaron sobre una atónita Soledad Enríquez y la desaparecieron entre sus picos. Las aves surcarían felices el cielo entre la tormenta y a mil seiscientos kilómetros y 75 metros de allí, Juan Antonio Jiménez, empleado público del estado y posible candidato a la presidencia, descendería con un pedazo de plomo en el cráneo por las aguas putrefactas del caño Arzobispo.

Durante años los científicos ignoraron esta historia, y creyeron que lo especial de los carraos de la costa caribe colombiana residía en su determinación de suicidarse cuando todo está perdido. Sin embargo hace poco tiempo un ornitólogo holandés visitaría estas tierras costeras pero alejadas del mar para estudiar estas aves singulares. En su peregrinaje un sabio de la región le contaría que los carraos son los encargados de llevarse a las personas de este mundo hacia la eternidad. Así el ornitólogo conocería de la verdadera singularidad de estas aves, de cómo se llevaron de la tierra a Soledad Enríquez, de cómo esa madrugada terminaría la peor sequía de la región en toda su historia, de cómo el disparo que Juan Antonio Jiménez profesaría en su cabeza se transformaría en trueno a mil seiscientos kilómetros de distancia. El científico holandés regresaría a su país, pero jamás entendería por qué el sabio tenía conocimiento de esas cosas.

Ese ornitólogo es pues quien escribe estas líneas y trata de dilucidar ese porqué, que es en realidad el verdadero tema de esta historia. Quizás el sabio era viento y podía ir de un sitio a otro rápidamente, quizás el sabio era uno de los carraos de esa finca, quizás a ese sabio le contaron esa historia sus abuelos a quienes sus abuelos les contaron lo mismo y así sucesivamente hasta el fin del presente mismo, pero con diferentes variantes: Soledad Enríquez como una esclava negra o Juan Antonio Jiménez como un cacique caribe.

Quizás sencillamente me haya topado con un loco en ese viaje en principio científico, quizás la misma historia que estoy narrando jamás sucedió y sea la invención de este anciano que consideré sabio como un hecho aislado en esta historia de aparentes y ambiguos hechos aislados.


TIÉPOLO FIERRO LEYTON

Posible suicidio de Li Po



LLAMADA TELEFÓNICA DE UN PADRE A UN HIJO O VICEVERSA
(POSIBLE SUICIDIO DE LI PO)


Cuentan que Li Po, el genial poeta clásico chino, tenía una forma muy singular de seleccionar sus poemas. Dicen que siempre que escribía un poema en un trozo de papel de arroz se lo entregaba a una mujer con retraso mental, quien, aparentemente, lo olía, lo miraba (a ciencia cierta es imposible saber si ella sabía leer) y, si a ella le gustaba, se lo entregaba de nuevo al poeta dipsomaníaco. De lo contrario, lo arrojaba al piso. Cuentan que Li Po le hizo un poema a esta mujer, un poema especial para ella, pues había llegado a amarla y quererla como el vino mismo. En ese instante se hallaban cerca del rio Amarillo. Cuentan que la mujer con retraso mental arrojó el poema al agua luego de verlo y posar su nariz sobre las palabras, y, junto con él, al poeta de destrozado corazón. En ese instante la luna brillaba. La mujer, también cuentan, siguió su camino perdiéndose entre la espesura del bambú.




TIÉPOLO FIERRO LEYTON

viernes, 18 de octubre de 2013

Una película con violencia de género




CRITICAS DE CINE

UNA PELÍCULA CON VIOLENCIA DE GÉNERO



Esto puede ser anacrónico, hablar de Waterworld en el 2012. Pero así como la maquina de Costner se recicló y se usó para salvar a Estados Unidos del caos...,
En los 90s el boss de Dennis Hooper era un malo actual, ahora es un malo retro que nos recuerda a los días de Final Fight. Tengo ganas de hablar del malo más malo de todo el cine, pero no se como encajarlo. También lo hizo Hooper en Bluevelvet...
No importa, la cosa es que anoche (tres de la madrugada) veía Waterworld, Danza con lobos y Robin hood envejecieron y no hay forma de reciclarlas aunque ya me las conseguí y en estos días voy a volver a verlas. Danza con Lobos y Robin envejecieron, pero Waterworld es reciclable, hay que verla, como hay que jugar de nuevo a Cadillacs y Dinosaurios.


Los motivos del fracaso

En los Simpson se burlan de Costner, Milhouse mete una ficha y Costner da dos pasos, se detiene, GAME OVER, INSERT COIN. Parece que los productores de Waterworld, Kevin entre ellos necesitaba recuperar algo de plata, y el pobre Milhouse, etc. Pero ¿porqué fracasó una película apocaliptica?

1) Anoche cuando la empezamos a ver, mi hermano me pregunta:
- ¿Va a pasar todo en el agua?
- Sí...
- Entonces en cualquier momento me asomo por la ventana y me echo un vómito.
El agua marea. En el cine puede llegar a ser intolerable una cosa así, más para el público flojito.

2) La calvicie de Costner: los 90s no sólo es la época de los Boss, de reciclar los 70s de Bruce Lee, en Argentina de los garcas, del neo... geo. También es la época de los productos capilares para los hombres, acaso envejecían los hippies. Creo que Costner no los conoció, ¿quién niega que Kevin es uno de los actores más lindos? Pero así, pelado, las mujeres no lo querían. Chau Público femenino y gay. Chau exito.

3) Se le va la mano con el maltrato a las mujeres:
La hermosa mercader se desnuda frente a él, deja caer la toalla y la cámara la toma de atrás. Entonces Costner tira de una soga y sobre la mujer cae una lona enorme y pesada. No conforme con eso, le da un mazaso en el lomo.
La mujer es ilusa, y sí, claro; cree en Terrafirme, él intenta desengañarla. La sacude, la samarrea tres veces, la espalda de ella golpea contra la madera, el samarreo es excesivo. Ella desiste, pero él la samarrea una vez más. Como si quedara eco. Después la mete en una pelota de cristal y la sumerge hasta lo profundo, le muestra los edificios en el fondo del mar... y junta un puñado de tierra: "¿ves, ves, boluda? Acá está la tierra".

Y ya para enfurecer a la asociación protectora de mujeres obliga a la mujer a tener sexo con un naufrago.

4) Los malos se llevan a la nena, la hija de la mujer. Costner (le digo Costner porque nunca sabemos su nombre) y la mujer se sumergen y por eso se salvan del Boss del ojo emparchado. Salen a la superficie, la nena ya no está, se la llevaron los malos, pero Costner dice: "My boat." Lo único que le preocupaba era el estado en que los malos habían dejado su bote.
El cine necesita de buenos y malos, este es un bueno, como también puede considerarse bueno al tipo que llora después de romperle la boca a la mujer. Solamente que Costner nunca llora.

Y un detalle menor: En un momento Kevin y la niña que tiene tatuado el mapa de terrafirme nadan, se sumergen como peces, la camara se vuelve lenta, la niña y él salen a la superficie, pero la camara hace foco en él, él se sacude el "pelo", como un divino, en camara lenta y la nena queda en segundo plano.

No hay que hacer una remake, lo hicieron con Pesadilla en Elm Street y vean lo que pasó. Waterworld tiene que volver al cine, tal y como está. Es momento de que esos productores jugados recuperen las perdidas.


Matías Rano

martes, 8 de octubre de 2013

Allen Ginsberg - Kaddish en español (fragmento)





KADISH

Para Naomi Ginsberg, 1894-1956


I
[Proemio][1]

Es extraño pensar ahora en vos, ida[2] sin corsets ni ojos, mientras camino por el pavimento soleado de Villa Greenwich.
En el centro de Manhattan, mediodía de invierno despejado, y llevo toda la noche levantado, hablando, hablando, leyendo el Kaddish en voz alta, escuchando el grito-blues de Ray Charles ciego en el fonógrafo
el ritmo el ritmo —y tu recuerdo en mi cabeza tres años después— Y leer en voz alta las últimas estrofas triunfantes de Adonais[3] —lloré al darme cuenta de cuánto sufrimos—
Y de cómo la Muerte es ese remedio con que todos los cantantes sueñan, cantan, recuerdan, profetizan como en el Himno Judío, o el Libro Budista de las Respuestas —y mi propia imaginación de hojas secas —en el amanecer—
Soñando hacia atrás a través de la vida, Tu tiempo —y el mío acelerándose hacia el Apocalipsis,
el momento final —la flor ardiendo en el Día— y lo que viene después,
mirando hacia atrás en la mente misma que vio una ciudad americana
un flash a otra parte, y el gran sueño de China o Yo, o vos y una Rusia fantasmal, o una cama arrugada que nunca existió—
como un poema en la oscuridad —fugado de vuelta hacia el Olvido—
Nada más para decir, y nada por lo que llorar excepto los Seres del Sueño, atrapados en su desaparición,
suspirando y gritando por ello, comprando y vendiendo pedazos de fantasma, adorándose los unos a los otros,